Estadía Pasajera
Meylin Mejía
Los padres de Ana estaban a punto de acostarse cuando escucharon que tocaban la puerta y al asomarse por la ventana vieron a una mujer joven con dos niños. Al abrir la puerta se sorprendieron al ver a la hija que había estado lejos de casa durante cinco años. Había regresado y consigo traía a sus hijos, María y Daniel. Ella había viajado a los Estados Unidos para ayudar a su familia y llamaba frecuentemente, pero un día dejó de hacerlo.
Los padres la recibieron llenos de alegría. Ella, nerviosa y muy avergonzada por regresar en esas condiciones, soltó en llanto y los abrazó. Al día siguiente, Ana les contó que había sido deportada. Les explicó que un día, después de dejar a María y Daniel en la guardería, camino a su trabajo fue detenida por Migración. Después de varios días en la cárcel, se le notificó que sería deportada. Con mucho miedo, tuvo que decidir entre dejar a sus hijos o traerlos con ella.
Transcurrieron los días y Ana se preocupó por encontrar un trabajo. Sus padres le dijeron que no se preocupara por los niños, que ellos se encargan de cuidarlos. Sale al pueblo y busca en varios lugares pero no tiene respuesta. Después de muchos días de estar buscando trabajo por fin la contrataron para vender pan por las tardes en un parque. Ella está emocionada por haber obtenido ese empleo que tanto buscaba.
Luego de trabajar vendiendo pan durante un año, Ana se siente frustrada porque no está obteniendo los ingresos que ella necesita y le comenta a sus padres que quiere volver a viajar a los Estados Unidos. Ellos le dicen que piense bien las cosas, pero ella mantiene su decisión. Había ahorrado un poco de dinero, pero no lo suficiente, por lo que tuvo que buscar que le prestaran para poder completar la cantidad que le cobraba el “coyote”.
Ana se siente muy triste por dejar a su familia, en especial a sus hijos, pero es la única salida que encuentra a su situación, ya que ha querido encontrar otro empleo en donde le paguen mejor, pero no ha tenido suerte. La noche antes de viajar, ella le promete a sus hijos que muy pronto volverán a reunirse en Estados Unidos, pues los niños son nacidos allá y tiene pensado mandar a llevarlos. Al siguiente día, de madrugada, Ana emprende su camino.


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