Un camino, un faro

Fue un descubrimiento pausado, nada comparado a cómo se construyó, de súbito, todo un nuevo mundo. No buscamos nada, nos encontramos con nada en común, pero extrañamente todo parecía encajar, como cóncavo y convexo. No dejaba de maravillarse, yo lo veía en sus ojos. Era el fin de la vida como la conocíamos.

Era una aventura siempre vivir en un mundo de dos. Sin pensarlo mucho o planearlo, la vida pasó, año tras año. Con el tiempo, dejamos que el mundo de los demás se volviera más importante que el nuestro. Sentirse tan afortunado hace que quieras compartir tu alegría con el resto.  Pero,  ¿qué pasa cuando las cosas no van bien?, el mundo no viene a ayudarte, por el contrario, solo lo hace más complicado.

En 14 años de relación, la tecnología siempre estuvo presente. Se puede decir que hizo posible alcanzar todos esos años. Nadie duda que poder comunicarnos constantemente trae muchas ventajas, pero también puede volvernos muy impersonales.  Era la manera de sentirse cerca, a pesar de las diferencias de horarios y latitudes, que siempre fueron una constante y con el tiempo se convirtieron en la norma.

Una historia sin un principio definido, con un final que nunca se escribiría. Hay escenarios que crees improbables, pero llega un momento en que resultan ser la única opción. No es lógica, es puro sentimiento. Antes de hacerlo dudas, crees que no es lo correcto. Pero una vez que das el primer paso, todo se va acomodando y parece fluir. En lo que antes parecía un laberinto sin salida, ahora ves un camino que te conduce a una nueva vida.

Es curioso cómo se crea una conexión y luego esta se pierde. Busco en mi memoria el momento, cuándo se deja de amar, cuando es que puedes decir que ves tu vida sin esa otra persona o piensas que estarás mejor sin ella. No me duele por lo que fue, me duele la vida del otro, porque no se puede dividir una unión sin quebrarla.

Comentarios

Entradas populares