Un nuevo jefe
Salvador Chacón
El día 8 de agosto de 2016 marcó un punto de inflexión en la vida de la secretaria general de una institución pública. Esto debido a que ese día finalizó el mandato del entonces titular, quien desde el inicio de su gestión la incorporó como su mano derecha al frente del aparataje administrativo de la referida institución.
Llegado ese día, la secretaria general inició un periodo de intensa incertidumbre por la poca probabilidad de reelección del titular, de quien era de confianza, pues según la voz popular, dicha reelección parecía cada vez más alejada de la realidad, principalmente por su baja popularidad entre los legisladores que estaban llevando a cabo el proceso de selección de candidatos.
Para complicar más su situación, el periodo de elección se extendió por 43 días, los cuales deterioraron visiblemente su integridad como profesional, pues por la misma incertidumbre, pasó de ser una jefa con mucho temple, a relegarse tras las decisiones de los mandos medios, con el afán de obtener algún apoyo si resultaba ganador otro titular al finalizar el proceso.
La tarde del jueves 22 de septiembre finalmente se divulgó la noticia del nuevo titular de la institución, para su pesar, la persona ganadora era un profesional con quien ella había tenido diferencias laborales en el pasado. Esto la hizo caer en un profundo estado de depresión, pues la primera decisión que tomaría el nuevo titular sería la de desvincularla de su cargo.
Justo como lo había previsto, una de las primeras directrices que giró el nuevo titular fue el despido inmediato de la secretaria general, realidad que la impactó muy fuerte y que la llevó a salir de su “adorado trabajo” como ella lo llamaba, con muchas lágrimas en su rostro.
Tardó un tiempo en sobreponerse a tan difícil prueba. Cuando la niebla aún no se había disipado, recibió la noticia de que sería abuela, lo que marcó un nuevo amanecer para nuestra secretaria, al grado de expresar que perder su “adorado trabajo” había sido lo mejor que le había pasado en la vida, ya que le permitió disfrutar a plenitud su nueva etapa y sobre todo a su princesa Sofía.
El día 8 de agosto de 2016 marcó un punto de inflexión en la vida de la secretaria general de una institución pública. Esto debido a que ese día finalizó el mandato del entonces titular, quien desde el inicio de su gestión la incorporó como su mano derecha al frente del aparataje administrativo de la referida institución.
Llegado ese día, la secretaria general inició un periodo de intensa incertidumbre por la poca probabilidad de reelección del titular, de quien era de confianza, pues según la voz popular, dicha reelección parecía cada vez más alejada de la realidad, principalmente por su baja popularidad entre los legisladores que estaban llevando a cabo el proceso de selección de candidatos.
Para complicar más su situación, el periodo de elección se extendió por 43 días, los cuales deterioraron visiblemente su integridad como profesional, pues por la misma incertidumbre, pasó de ser una jefa con mucho temple, a relegarse tras las decisiones de los mandos medios, con el afán de obtener algún apoyo si resultaba ganador otro titular al finalizar el proceso.
La tarde del jueves 22 de septiembre finalmente se divulgó la noticia del nuevo titular de la institución, para su pesar, la persona ganadora era un profesional con quien ella había tenido diferencias laborales en el pasado. Esto la hizo caer en un profundo estado de depresión, pues la primera decisión que tomaría el nuevo titular sería la de desvincularla de su cargo.
Justo como lo había previsto, una de las primeras directrices que giró el nuevo titular fue el despido inmediato de la secretaria general, realidad que la impactó muy fuerte y que la llevó a salir de su “adorado trabajo” como ella lo llamaba, con muchas lágrimas en su rostro.
Tardó un tiempo en sobreponerse a tan difícil prueba. Cuando la niebla aún no se había disipado, recibió la noticia de que sería abuela, lo que marcó un nuevo amanecer para nuestra secretaria, al grado de expresar que perder su “adorado trabajo” había sido lo mejor que le había pasado en la vida, ya que le permitió disfrutar a plenitud su nueva etapa y sobre todo a su princesa Sofía.



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